No hay que poner más tiempo en tu vida, sino más vida en tu tiempo.

No hay que poner más tiempo en tu vida, sino más vida en tu tiempo.

¿Quién no ha oído y recuerda el sonido de las campanas marcado las horas?

Seguro que a muchos les recuerdan tiempos pasados, cuando la exactitud no era importante y parecía que las horas eran más amables. ¡Qué momentos aquellos en los que el campanario nos armonizaba con el tiempo y nos organizaba la vida! ¡Cuán lejos parece que quedan aquellos tiempos¡ Ahora miramos alrededor y lo más probable es que reconozcamos síntomas que nos recuerdan que vivimos en la época de la velocidad.

Definitivamente hemos dejado de acompasarnos con los ritmos que nos marca la naturaleza para organizar nuestras vidas. Esto ha sucedido en el último tercio del siglo XX. La prisa irrumpió con una fuerza desconocida y progresiva, llegando a instalarse entre nosotros de una manera cotidiana que ya ni la identificamos.

Cierto es que hacemos muchas más cosas y no solo ayudados de tecnologías impensables hace solo unos años, sino con el ritmo que ha adquirido la sociedad en la que vivimos. Nos hemos acelerado y parece que vamos a una velocidad constante y por un camino de no retorno. ¿Querrá eso decir que aminorar tendrá precio?, vayamos por partes

La idea central: el tiempo es el único recurso del cual tenemos todo. No podemos tener más. Lo tenemos todo, aunque no sepamos percibirlo. También es en consecuencia, un saldo que tenemos de responsabilidad de administrar, sabiendo que de ninguna manera se incrementará. Como mucho, si lo hacemos bien, no decrecerá y dispondremos de todo el saldo para llegar a cero. Cualquier cosa que hagamos consume tiempo. Por ello es interesante pararse a pensar.

Tenemos que revisar los conceptos que manejamos para explicarnos este recurso tan vital. A lo largo de la historia de la humanidad, está ha sido y es una de las preguntas claves que se repite en todas las culturas: ¿en que invertir el tiempo?

No hay que poner más tiempo en tu vida, sino más vida en tu tiempo.<<alt>>

Los griegos hablaban de dos tipos de tiempos diferentes: cronos y kairos

A muchos de nosotros nos gusta el primer concepto, el tiempo como cronos, que se entiende como tiempo lineal, como transcurrir ordenado, el tiempo del reloj que inexorable nos va descontando segundos. Es un enfoque en el que vemos el tiempo como una línea que comienza en el nacimiento y que se interrumpe con la muerte. Es una porción de tiempo, geométrica y proporcional que nos toca recorrer cada día. Pensamos en cronos cuando hacemos cosas para tener tiempo de hacer otras cosas, cuando estamos conectados con la velocidad por ejemplo, a la pregunta “¿Qué haces”?. Le sucede respuestas del tipo “Llevo los niños a las piscina para tener tiempo para preparar la reunión de mañana” y durante la reunión “

¿Qué hacéis”? “Estamos decidiendo que implantar durante los próximos meses”, Le hablamos de cuando vivir es un medio y no un fin. Si a ello le añadimos que todos hemos tenido conversaciones o entrevistas donde hemos notado claramente que nuestro interlocutor “no estaba” en la conversación, tenía sus pensamientos en otro lado y no nos escuchaba, nos invade la sensación de uso superficial del tiempo.

Por otro lado, existe el concepto kairos; el tiempo que re-interpretamos como circular: aquí y ahora. Es estar presente en lo que haces, poniendo toda la atención. Hagas lo que hagas, sin ir camino de ningún sitio, sino estando en cada lugar. Utilizamos el termino kairos cuando estamos atentos a lo que hacemos, cuando ponemos todos nuestros sentidos en lo que hacemos, sea lo que sea.

La misma actividad de Cronos o en Kairos produce resultados diferentes. El vino se toma en Kairos si queremos descubrir los matices, si queremos saborearlo y disfrutarlo, en Cronos si lo hacemos para mejorar la circulación sanguínea.

Pruebe a jugar con los niños, a mantener una conversación, a participar en una reunión, a hacer el amor, a pasear, a comer, a estar solo, a cualquier actividad cotidiana en Cronos o en Kairos. No tiene color. La vida se vive en Kairos, sin duda.

Para nada es necesaria la aceleración, es más, si queremos intensidad habrá que bajar la velocidad. Y aquí aparece el conflicto. Tenemos que ir rápidos, parece que estamos instalados en las prisas. Es decir que en ocasiones nos aceleramos, no porque tengamos muchas cosas que hacer. Sino porque la velocidad se ha incrustado en nuestra forma de entender el mundo como si fuera una ecuación en que la rapidez fuera igual a eficacia.

Nos instalamos en cronos y vamos a la velocidad de la luz, deglutiendo en vez de saborearlo. Parece que lo importante es acumular compulsivamente como en la sociedad de consumo en donde vivimos. Realmente esto no puede acabar muy bien. De momento podemos garantizar que acaba en estrés.

No es de extrañar, el resurgimiento de movimientos como el Slow, que promueve la lentitud, que busca el equilibrio en todas las facetas de la vida: al trabajar, vivir, comer, amar, divertirse, en la salud. Un equilibrio que de sentido a las cosas que hacemos. Y eso no significa que perdamos eficacia, actuaremos rápido solo cuando debamos hacerlo y a un ritmo más “humanizado” cuando la situación los requiera. No hay que perder de vista este movimiento. Uno de los que más se ha desarrollado es el slow food que comprende que se vuelva a dedicar el tiempo necesario para comer, que vuelva a ser lo que nunca debió de dejar de ser.

No hay que poner más tiempo en tu vida, sino más vida en tu tiempo.<<alt>>

Tenemos el recurso tiempo como recurso preciso y limitado. Tenemos un tipo de vida que te empuja a la prisa como modelo de conducta. Tenemos nuestras concepciones de tiempo: Cronos y Kairos ¿Qué falta? Nuestra capacidad de decidir. Veamos cómo utilizarla.

¿No le es familiar la frase? “No tengo tiempo” Significa que las horas del día no son suficientes para hacer todas aquellas cosas que nos habíamos propuesto. No podemos con nuestras agendas, Nuestra incapacidad de decir “no” nos debilita y llegamos totalmente exhaustos al final del día. Analicemos la frase “no tengo tiempo” ¿Significa que si el día tuviera 30 horas, sí que tendría tiempo? Es como creer que por hacer vías rápidas en las ciudades el tráfico será más fluido.

Cuando ante una petición hecha a alguien responde con esta frase, habrá que interpretarlo como que nuestra petición no tiene ninguna prioridad para esa persona que la que nosotros le damos. Haga la prueba, Pregúntele a esa persona que si de eso dependiera su continuidad en la empresa o algo muy importante, si tendría tiempo. La respuesta vera como suele ser afirmativa ¡Sí que tenemos tiempo ¡ lo que en ocasiones no tenemos claras son las prioridades y está claro que mi intención es que al finalizar el día las cosas importantes estén resueltas

Quizás la dificultad estriba en decidir qué es lo realmente importante y ser coherente con ello. El mantel siempre es más pequeño que la mesa y tenemos que decidir que parte vamos a dejar sin cubrir. No alimentemos la fantasía de que si tuviera un mantel más grande…porque tenemos todo el tiempo disponible para utilizarlo en beneficio propio. Y solo nosotros somos los que decidimos “que hacer” con nuestro tiempo. Sabemos que esa responsabilidad nos puede producir algo de temor, bien, pues habrá que vencerlo

La vida te suele dar lo que le pides. Gratis o no, claro. Decidiendo en coherencia con nuestras prioridades y luego actuando so absoluta determinación. Pongamos más kairos y disfrutemos. Nuestra máxima es para ser recordada. Aunque no podemos poner más tiempo en nuestra vida, pongamos más vida en nuestro tiempo.

Oscar Farre; Consultor y Formador, Tempo Consultoria Integral

3 comentarios sobre “No hay que poner más tiempo en tu vida, sino más vida en tu tiempo.”

  1. Como dijo aquel, “es peor perder tiempo que perder dinero”.
    Buen articulo para reflexionar después de volver de vacaciones.

    Saludos Oscar.

  2. Bon dia Oscar,
    Fins ara coneixia els conceptes de slow food,per la seva popularitat, i el de city slow, per temes i curiositats a causa de la meva professió.
    Podries ampliar el concepte Slow o fer un petit resum de en que consisteix?

    Gracies

    1. Hola Victoria, en resposta a la teva pregunta, la principal intenció del moviment Slow és mostrar-nos la possibilitat de portar una vida plena i desaccelerada, fent que cada persoba pugui controlar i ensenyorir-se de la seva existència

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