Dormir para aprender, neurociencia aplicado al Liderazgo

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Dormir para aprender, neurociencia aplicado al Liderazgo

Vaya por delante las gracias a Marta Romo por despertar en mí, el interés en el tema de la Neurociencia y sus aplicaciones

Todas las personas cuando dormimos, el cerebro “trabaja para nosotros” y pone en orden toda la información para que cuando nos levantamos, esa información esta organizada. Todo esto sucede mientras dormimos, pero es la calidad del sueño la que permite que el cicló funcione; calidad que también está relacionada con la hormona del crecimiento.

En 1994, los neurólogos Avi Karni y Dov Sagi, del Instituto Weizman de Ciencias de Israel, demostraron que cuando las personas dormían por la noche conseguían mejores resultados en tareas que exigían una discriminación rápida entre objetivos. Cuando estas personas eran privadas del sueño, la mejora desaparecía, pero no fue hasta el año 2000 cuando un neurobiólogo del mismo equipo de investigación descubrió que cuando el sueño duraba más de seis horas mejoraba el rendimiento de las personas en las 24 horas posteriores a las pruebas de aprendizaje.

Lo que aprendemos recorre un largo viaje por nuestro cerebro, durante el cual se reforzara y modificará cualitativamente, de esta manera cuando acabe ese viaje no se parecerá al recuerdo inicial de ese aprendizaje, pues lo habremos transformado en los minutos o incluso horas inmediatas o cercanas al recuerdo, este puede ser más estable y resistente a las inferencias de otros recuerdos, sin embargo, cuando pasa más tiempo, parece que el cerebro toma la batuta y elige que es lo que queremos recordar por su importancia y lo que no por no considerarlo relevante, al final, este recuerdo que aprendimos un día, parece transformarse en un cuento.

Expertos como Isabel Fernández, neumóloga y experta en las apneas del sueño y Rafael del Rio, neurofisiologo clínico, ambos de la Unidad de Sueño del Hospital de La Paz de Madrid, se toman muy en cuenta estos temas y aportan algunas recomendaciones en referencia al sueño

  • Acuéstate y levántate siempre a las mismas horas. No pasa nada por un día que no o hagas; sin embargo nuestro cuerpo se organiza mejor cuando funcionamos por hábitos y estos requieren rutinas y comportamientos sostenibles en el tiempo
  • Duerme la siesta, estudios efectuados en individuos aislados de influencias exteriores han demostrado que la tendencia fisiológica general es retrasar ligeramente la fase del sueño con respecto al cicló convencional de 24 horas
  • Haz ejercicio; Además de ayudarnos a poner en forma nuestro cuerpo, contribuye a que consúmanos energía y tengamos la necesidad de descansar
  • Revisa el estado de tu dormitorio, Conviene recordar que la habitación en la que duermes debe estar totalmente a oscuras, pues así recordamos a nuestro cerebro que es de noche y hora de dormir. Aleja el móvil y fuera el televisor
  • Evita los refrescos con cafeína por la tarde y cenar demasiado: Necesitamos adenosina para dormir y la cafeína es su enemigo número uno y la cena ligerita
  • Refresca tu cerebro; Ventila la habitación antes de dormir el mayor tiempo posible, esto ayuda a enfriar el cerebro y necesitamos bajar la temperatura cerebral
  • Duerme un mínimo de seis horas: recuerda que el sueño no se recupera y o que duermas de menos no volverás a dormirlo
  • Realiza actividades transitorias antes de dormir; por ejemplo, vete a la cama quince minutos antes y aprovecha para leer un libro con poca luz
  • Evita la tableta, el móvil, o el ordenador antes de dormir; Confundimos a nuestro cerebro, pues es demasiada luminosidad y nuestro cerebro piensa que todavía no es hora de dormir
  • En la cama solo cosas buenas; evita discusiones o hablar de temes importantes en la cama

   No hacer nada desarrolla el cerebro

  • ¿Te juzgas cuando te “pillas” soñando despierto?
  • ¿Te entretienes con otras cosas justo antes de hacer algo realmente importante?
  • ¿Eres de los que tienen las mejores ideas mientras se esta duchando, conduciendo o corriendo?

Si consideras que hacer nada es un síntoma de vagancia, si eres de los que no puede parar quieto o se juzga por estar un rato en el sillón, o que viene a continuación te ayudara a quitarte estos prejuicios y si tienes necesidad de embobarte de vez en cuando, las siguientes lineas ye van a dar mucha tranquilidad

Aproximadamente el 50% del tiempo que uno esta despierto tiene el cerebro distraído, sin centrarse en nada concreto, con ensoñaciones o a la deriva. Podría pensarse que esos momentos son relajantes, pero algunos estudios han demostrado que  si el cerebro deambula en exceso la persona es menos feliz por la desconexión con la realidad. El área que se activa en esos instantes inactivos es la Red Neuronal por Defecto y se sabe que esta relacionada con el déficit de atención y los trastornos de ansiedad, entre otros. Entonces ¿donde esta el beneficio de esta red? La afirmación de que “no hacer nada” o, mejor dicho “hacer nada” desarrolla tu cerebro y que tiene ventajas, es muy provocadora y algunos estas ideas pueden chocar..

“Hacer nada” con esta afirmación  quiero decir que un poquito “sonar despiertos” al dia, de forma programada y en un momento oportuno, puede traernos sorprendentes beneficios sobre todo en materia de creatividad. Utilizar esta cualidad del cerebro de forma intencionada es clave. Los instantes en los que resolvemos u problema o encontramos un sentido logico a algo de manera repentina e inesperada tienen una base en zonas especificas del cerebro

Oscar Farré. Consultor Tempo Consultoria Integral

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2 comentarios de “Dormir para aprender, neurociencia aplicado al Liderazgo

  1. En la meva època més intensiva d’estudi (en la universitat) sense tenir els coneixements ni saber tota aquesta informació, ja sabia que alguna cosa passava en el nostre cervell que feia que els coneixements apresos durant el dia, s’ordenaven i quedaven molt més retinguts al dia següent, després de dormir. Ara per fi, ser que no era una teoria meva. Gràcies Òscar!

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