El dinero no es importante

El dinero no es importante

Parece un contrasentido, si preguntas a las personas, una mayoría afirma que el dinero es una de las motivaciones más fuertes. Nosotros pensamos que no, que el dinero es mucho menos importante de los que dicen y que se pueden hacer y vivir un buen montón de cosas en las que la barrera del dinero es más imaginaria que real.

Un par de desmitificaciones, el psicólogo Martin Seligman, americano y famoso por sus estudios sobre la felicidad, nos dice cosas sugerentes después de estudiar poblaciones amplias y de diferentes países sobre la relación entre dinero y felicidad. La rapidez con que nos acostumbramos a lo bueno es muy alta y no solo damos lo bueno por supuesto sino que queremos más. Ya no nos vale lo que hemos conseguido y no nos da la esperada felicidad. Parece que los que acumulan cosas deberían ser más felices que los que tienen menos, pero las evidencias no lo demuestran así. Las cosas que conseguimos sin esfuerzo tienen una influencia muy efímera en la felicidad. Sorprende lo poquito que sube la percepción de la felicidad y lo efímera que es. Los ricos solo son ligeramente más felices que los pobres. Otra conclusión sobre el tema es que los acontecimientos que consideramos importantes (despido, ascenso) en nuestro incremento o decremento de la felicidad se diluyen concretamente, al cabo de tres meses. Otro dato interesante; resulta que la salud física apenas guarda relación con la felicidad, lo mismo que el atractivo físico.

En cuanto se centra en el dinero, sus estudios llegan a conclusiones realmente interesantes: “en la felicidad influye la importancia que una persona le otorga el dinero, más que el dinero en sí”. El materialismo parece ser contraproducente; en todos los niveles de ingresos reales, quienes lo valoran más que otros objetivos están menos satisfechos con sus ingresos y con su vida en general, aunque el motivo concreto sea el misterio hasta ese momento.

Alguien ha pretendido confundirnos y haceros creer que el dinero es la panacea más interesante y que a este hay que dedicar la parte más importante de nuestras energías y ahora parece que no es tan “así”. El dinero es importante, cierto, pero únicamente cuando no está en la cantidad que cubre los mínimos que marcamos nosotros. Es algo así como el aire: sabemos que la finalidad de la vida no es respirar, pero si no respiras te mueres. Tenemos que asegurarnos el aire y ponernos a vivir, aunque nadie vive para respirar.

El dinero es importante porque nos permite invertir y sin inversión no hay futuro. El dinero es importante porque facilita las cosas para continuar mejor o hacer cosas nEl dinero no es importante<<alt>>uevas, sin un mínimo de dinero no hay supervivencia a medio plazo. Supongo que compartimos estas afirmaciones.

 

Lo que traemos a debate es que la falta de dinero es una reiterada excusa para la inacción ¡hasta ahí podríamos llegar¡

Cuando trabajamos con equipos directivos, ayudándoles diseñar planes de mejora, tenemos que puntualizar que las mejoras a realizar no deben estar basadas en más recursos económicos y/o más personas, porque la tendencia en la mayoría de casos es pedir más recursos. Parece, a primera vista que solo con más dinero se pueden hacer cosas mejores. Nosotros afirmamos que el dinero no es importante para poner proyectos en marcha, es más, el dinero es un inhibidor de la creatividad. Es obvio que tener recursos e en muchas ocasiones, una garantía de continuidad, de posibilismo y no de innovación y éxito

El dinero condiciona limitadoramente nuestro patrón de pensamiento, ajustándolo a parámetros de mediocridad. No es lo mismo pensar ¿Cuánto dinero tengo? ¿A dónde voy de vacaciones? que pensar ¿A dónde me quiero ir de vacaciones? ¿de dónde saco el dinero? Son modelos contrapuestos.

El primer puedo imaginar sin mucho esfuerzo la cantidad de posibilidades que no voy a descartar porque ni me las voy a plantear. La limitación supuestamente “realista” deja fuera mis posibilidades a otras alternativas que no puedo conseguir con los recursos actuales.

En el segundo modelo soy capaz de imaginar futuros posibles sin extrañas limitaciones de recursos. Soy capaz de soñar y los sueños son la materia prima de la que está hecho el éxito. Quiero trabajar como si no tuviera límites y dispusiera de todos los recursos imaginables. De ahí es donde salen los grandes proyectos. Cuando delimitamos el sueño y nos planteamos de donde vamos a obtener los recursos la limitación “realista” es diferente porque el proyecto se ha construido desde otras coordenadas ¿A dónde habría llegado Cristóbal Colon si hubiera diseñado su proyecto con el dinero de que disponía?

El dinero no es importante<<alt>>

Aceptamos el tópico de que la “necesidad agudiza el ingenio” y el de que la abundancia (mal manejada) provoca sobrepeso y problemas de salud en todos los ámbitos de nuestra vida. Es más fácil ser innovador desde la necesidad que desde el confort autocomplaciente. Son múltiples ejemplos de emprendedores a los que el éxito le ha coartado las habilidades de creatividad e innovación y ha dejado el estadio de la excelencia para pasar al estadio de la supervivencia opulenta.

En el otro lado está la justificación de la falta de dinero como argumento “salvador” para justificar nuestra conducta. Es mas cómodo, en apariencia, vivir en el país de los “si yo tuviera…pero como no tengo…” que afrontar la búsqueda de recursos para intentar hacer realidad los sueños

Nuestra ansiedad por conseguir dinero para hacer cosas puede que varié el foco de nuestro esfuerzo. Al centrarnos en el como fin perdemos de vista el objetivo que nos impulsaba y no le dedicamos toda nuestra atención. Debemos entender el dinero como un medio, no como un fin. A nivel de empresas centradas en el cliente. El presidente de una importante entidad financiera aconsejaba a sus directivos “no se centren ustedes en la cuenta de resultados, olvídese de ellas. Céntrese en los clientes y estos serán los que le den la cuenta de resultados”. Un difícil y sabio consejo porque a fin de cuentas, la mayoría de las empresas le exigen a usted resultados a corto plazo, aunque para ello haya tenido que machacar a algún cliente. Miopía empresarial; y esto también nos pierde

No haga mucho caso del dinero en las primeras fases de su proyecto. Piense como si ya lo tuviera. Muévase con libertad de no tener límites y diseñe con generosidad su sueño. Sabemos que es muy difícil, pero pregúntese si las limitaciones que usted ve son debidas más a una autocensura que a los límites reales del proyecto. Piense que las grandes realizaciones fueron hechas por personas normales que fueron capaces de pensar a lo grande. Saboree el placer de estar ya en ese futuro. Después utilizara su creatividad para buscar recursos y ajustar el proyecto. Pero apunte alto, no se reprima. Nada de mediocridades. La realidad ya le pondrá en su sitio, que seguramente será más alto de lo que había soñado si su planteamiento no hubiera sido arriesgado. Además si el proyecto no sale, no perderá el aprendizaje y le servirá para construir el próximo.

Estamos convencidos de que el dinero no es tan importante. Se puede convertir en su enemigo si se obsesiona con él. Olvídese de él. Haga un buen trabajo y el dinero vendrá. Búsquelo desesperadamente y se esconderá obsesivamente. Comparta con nosotros que es una dificultad menos una vez que nos ponemos a construir lo soñado. ¡Será por dinero¡

Oscar Farré; Consultor- Formador en Tempo Consultoria Integral

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