La consultoría, ¿está mal posicionada o mal definida?

Consultoria, definición

La principal responsable de este post es una comida. Es decir, una comida con una colaboradora de la empresa, Esther Badia, en la que simplemente nos ponemos a hablar de cosas, y como siempre, cada uno tiene una manera de ver las cosas y no hay manera de ponernos de acuerdo. Hablábamos del papel de la consultoría en las empresas, y si éstas la consideran importante y estratégica. Al final de la comida dijimos, si cada uno ve las cosas de diferente manera, por qué no lo escribimos, a ver qué opina la gente. Y ésta es la propuesta.

Cabe destacar que la consultoría es una ciencia social, que no hay una verdad absoluta y que cualquier interpretación es válida. Lo que es importante es que cada uno tiene su opinión sobre eso y por poner un principio empiezo desde el valor.

De hecho, cuando empiezas a hablar con gente sobre consultoría, hay una gran confusión ya desde el concepto. Si queréis, podéis hacer un experimento en Google. Si buscáis el término «consultoría”, aparecen más de 300 millones de páginas, y claro, cualquier apellido a la consultoría como “consultoría estratégica” o “consultoría comercial“, pues queda bien.

Hay un enfoque según el cual, dentro de las empresas la gente dice que los consultores molan, que se pasan todo el día “de intervención” y que viven bien. Hay otra visión, que afirma que la consultoría son ventas, que si no ayuda a vender no sirve para nada, y aún una tercera visión, la de la gente que no está en este mercado, y que cuando les dices que eres consultor, se te quedan mirando con una cara desencajada.

El problema de la consultoría es que tiene demasiado significados. Por eso a mí me gusta decir que el principal problema de la consultoría es que está mal posicionada, y no deja de ser algo paradójico, ya que una de las primeras cosas que te enseñan en los másteres o escuelas de negocio es el posicionamiento y en cambio, la consultoría está mal posicionada y nadie entiende que es.

Por otro lado, si miramos las tendencias, la gente que nos dedicamos a la consultoría, veremos que tenemos un problema, y es que desde el 2004, cuando Google empieza a medir el grado de interés por las cosas, se observa que el interés por la consultoría está cayendo, cae muy rápido.

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Es posible que esta disminución del interés que suscita la consultoría se deba a que pensamos que sólo se puede aplicar en grandes empresas, porque siempre que buscamos información en Internet o en librerías acerca de la consultoría, nos encontramos con títulos como: “la consultoría en Volvo” o “la estrategia de la consultoría en HP” , y pensamos: “genial, pero no me sirve, yo no voy a ser HP en el corto plazo”,  y aprender lo que hacen los grandes está bien y sirve de inspiración, pero no para aplicación.

El problema reside que igual tenemos que dar un paso hacia atrás y abstraernos de tanto “ruido “es decir, de tanta información, y tenemos que pensar y analizar realmente la situación.

Esta falta de interés que genera la consultoría nos tendría que decir algo, y a la vista de que lo que está ocurriendo, lo que nos tiene que decir es que toca rediseñarla, es decir, dotarla de significado, es decir, repensarla y decidir qué utilidad le vamos a dar.

La consultoría está en entender, y por entender no me refiero a rellenar procesos prediseñados de cosas. Entender significa ir un paso por delante. Personas que conozco y que admiro, no están en grandes empresas de consultoría, sino que han detectado oportunidades de mejora y han ido a por ellas.

Para ello, tres ideas:

1º Dibujar un mapa del mercado. Si no vemos el mapa en su conjunto, es muy difícil ver el mapa de oportunidades que hay, porque los mercados evolucionan y tenemos que ir por delante.

  1. Identificar elementos de valor de nuestras empresas –clientes, para identificar todas las oportunidades.
  2. Solos no podemos hacer las cosas, pero unidos sí. Todavía hay poca visión colaborativa de proyectos, aunque a todos se nos llena la boca cuando decimos que “colaboramos con la consultora x”. Pero las tendencias cambian, y se va imponiendo la inteligencia colaborativa. Recuerda, en la empresa también es válido: “Si quieres ir rápido, ve solo, si quieres llegar lejos, ve acompañado”.

Y tal como os decíamos al principio de este post, ¡esperamos vuestras opiniones! ¿Qué es para vosotros la consultoría? ¿Creéis que es necesaria, útil, estratégica, o…una pérdida de tiempo y de recursos?

Oscar Farré

Consultor de Tempo Consultoría Integral

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2 comentarios de “La consultoría, ¿está mal posicionada o mal definida?

  1. Todas las empresas necesitarían una consultoria para que los lideres o mejor dicho los jefes de las empresas bajen a los niveles más bajos de la empresa para que se den cuenta de la que la vida esta difícil y más en esta época de crisis. Por tanto mi opinión es que hace falta la consultoria (siempre que esta sea eficaz) y siempre que los consultores sean muy dinámicos, equilibrados que sepan expresarse de una forma clara y concisa.

  2. Consultoría, asesoría, tutoría, coaching, mentoring…son expresiones que llegan a confundirse cuando en su esencia se asimilan a actividades que codyuvan el manejo del cambio o al logro de soluciones a problemas o situaciones de inconformidad. Los procesos consultivos, internos y externos, no pueden limitar su esfera de acción a una definición, a un posicionamiento o a un modelo de gestión determinado porque por naturaleza son procesos dinámicos que se alinean al dinamismo que viven las organizaciones.

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